Astraia

Portada novela AstraiaAstraía Nin-Ugarit, La Gran Señora de los Sueños.
Se tratará de una precuela de la saga de la Tetralogía Almas Gemelas. «La quinta novela».

Nin es una palabra sumeria que significa «Señora» o la señora de (que también puede hacer la referencia a reina). Por lo tanto «Nin-Ugarit» significa La Señora de Ugarit.

Ugarit fue una antigua ciudad estado portuaria fundada hacia el año 7000 a. C. Estaba situada frente a la punta nororiental de la isla de Chipre, en la costa de lo que hoy es Siria en la actual ciudad de Ras Shamra y cerca del puerto de Latakia.

Astraía

Esta obra abarca una cronología que va desde el año 7986 a. C. hasta el 4095 a. C. y geográficamente corre desde el Oriente Próximo a Egipto por el sur y hacia Europa Central por el norte. Esto comprende varios períodos prehistóricos y protohistóricos desde las desconocidas civilizaciones presumerias en el Oriente Próximo, y que abarca desde mucho antes del Calcolítico y la cultura Hassuna-Samarra (5500 a. C.). Fueron milenios en los que los dioses hacían su voluntad y reinaron con los semidioses, que fue mucho antes del Predinástico Antiguo o Temprano en el Egipto de los incorrectamente denominados faraones.

Trata sobre la reina más joven y poderosa que tuvieron las místicas que conformaban la «Gran Hermandad de las Señoras de los Sueños». Una reina guerrera que logró evitar la aniquilación sistemática de todas ellas al enfrentarse al eterno Erra, el dios del caos y de la guerra, el destructor, el 13 tenebroso y tantos otros nombres por los que fue conocido en los diferentes lugares y momentos históricos. Quienes se hayan leído la tetralogía, particularmente a «Amanón», sabrán a quién me estoy refiriendo. Esta está llena de peligrosas experiencias envolventes en las que ella participa, y bien sazonada de semidioses y de dioses venidos de las estrellas. ¿Qué menos para la época, verdad? ¿O tendría que decirles alienígenas ancestrales?

Sinopsis:
Inicio del año 4095 a. C. (7885 de Ushungal-parsu).

Nindiala, hija de la diosa Nisaba y de Utu Heru el dios del sol y la justicia, es asesinada en Egipto en un complot para quitarle la diadema del Gran Ojo, un arma única y codiciada por los dioses. Su hija Astraía da muerte a sus asesinos directos y recupera la diadema.

En la ciudad de Uetyeset-heru y ante los semidioses Shemsu Heru, Astraía es sometida al reconocimiento del Gran Ojo. Es aceptada como la nueva reina de la Gran Hermandad de las Señoras de los Sueños y decreta el Cónclave de Guerra. Regresa con el cuerpo de su madre a Ugarit. Desde allí, con cuarenta y tres místicas señoras de los sueños, en tres buques de guerra del rey, de quien Nindiala era la Consejera Mayor, emprenderá un viaje muy largo y peligroso por mares desconocidos y por el lejano río Danubio, hasta las estrechas gargantas de los montes Cárpatos.

Astraía enfrentará a Erra, uno de los «primigenios eternos». Él es el malvado y despiadado utukku ekimmu dios de las intrigas, las revueltas, el caos y la destrucción. Fue quien ordenó la muerte de Nindiala y el exterminio de las místicas señoras de los sueños. La terrible batalla entre dos dioses, que determinará la supervivencia o no de la hermandad y de todas las místicas del mundo, será presenciada por los demás desde sus barcos y ciudades voladoras.

En mi novela de «Amina y Záhir», ya mencioné las múltiples dificultades a las que me enfrenté y las investigaciones y cursos que tuve que realizar para escribir los cuatro tomos que la componen. Creí que jamás me tendría que enfrentar a dificultades semejantes.

Eso fue hasta que me encaré con los dos tomos de «Amanón» el espíritu de la selva, la última parte de la tetralogía. El reto fue muy arduo, a un nivel difícil de imaginar para quien lea la novela. Pero la habilidad del escritor está en hacerlo aparecer sencillo y natural para el lector, por muy difícil que haya sido escribirlo. Algo que aprendí en el proceso es que mientras mayor es el reto y las dificultades encontradas, mayor será la satisfacción de superarlas.

«La quinta novela, la hija perdida» se convirtió para mí en la más difícil y compleja a la que me he enfrentado para escribir. Estoy seguro de que las señoras de los sueños me inspiraron, tal como lo han hecho hasta ahora desde que decidieron que yo podía hablar sobre ellas.

Edición impresa publicada.

Amazon ASIN : B093SJNJCV
Editorial : Independently published (2 mayo 2021)
Idioma : Español
Tapa blanda : 551 páginas
ISBN-13 : 979-8747641365
Peso del producto : 916 g
Dimensiones : 15.24 x 3.51 x 22.86 cm

Edición en eBook.

ASIN : B09414GPM8
Tamaño del archivo : 712 KB.
Uso simultáneo de dispositivos : Sin límite.
Texto a voz : Activado.
Tipografía mejorada : Activado.

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Descargas de preview.

03/05/2021 Puedes descargar los cuatro primeros capítulos para que los leas con toda comodidad en tu dispositivo eReader, teléfono o en tu ordenador. Están disponibles en los siguientes formatos electrónicos:

  ASTRAIA Nin-Ugarit-epub (35,2 KiB)
  ASTRAIA Nin-Ugarit-mobi (591,3 KiB)
  ASTRAIA Nin-Ugarit-pdb (457,2 KiB)
  ASTRAIA Nin-Ugarit-pdf (178,7 KiB)

El desarrollo de la obra:

28-05-2020.
Luego de tres años de vueltas y notas logré finalizar toda la línea genealógica y espacio-temporal de la novela con sus secuencias y personajes principales y algunos secundarios. Los de reparto fueron saliendo a medida que se necesitaban; como de costumbre. De esos no hay que ocuparse por adelantado.

Escribir una novela es nada. Bueno, al menos para mí. Lo verdaderamente complicado es preparar todo lo que necesitas hasta tenerla completamente clara en tu mente. Y por clara me refiero no solo a las situaciones, sino a los protagonistas y a los personajes principales. Cuando puedas ver de cada uno su personalidad, su carácter, sus tics, manías, manera de caminar, de hablar, de comportarse; sus expresiones idiomáticas particulares y demás características que definen e individualizan a una persona.

Esta vez se complicó muchísimo más que en otras novelas debido a los lugares donde transcurrirá y a las épocas tan lejanas. He tenido que investigar todo el panteón de dioses egipcios, babilónicos y sumerios. Además del vocabulario sumerio, acadio, babilónico y egipcio para los nombres adecuados, que no son Juan, Manolo, Ernesto y ni siquiera Truman, John, Elvis o Maquiavelo.

A eso tengo que añadir las investigaciones y largas lecturas sobre la mitología específica y sobre arqueología de las ciudades y zonas de mi interés. También la preparación de los efectos especiales. Y eso no se hace en un par de meses.

Además de leer (o de releer, porque algunos de esos libros ya los leí en mi juventud), en algunos casos, textos de la India que tienen miles de años, como el Mahabaharata, el Ramayana, el Kiratarjuniya, e incluso el Samarangana. En ellos describen naves voladoras de formas colores y tamaños muy diversos a las cuales llaman vimanas o pushpaka, además de luchas entre ellas, rayos láser y de plasma e incluso bombas nucleares.

Me divertí algo más con películas como «Inmortals» (inmortales) (2011 dirigida por Tarsem Singh), la de «Dioses de Egipto» (2016 dirigida por Alex Proyas) y algunas otras más de corte similar.

Menos mal que no he tenido que ocuparme del casting. Ya luego me iré metiendo con la banda sonora.

En fin, que para esa fecha la trama ya se encontraba bien urdida y lista como para comenzar a darle a las teclas. Eso fue lo que hice.
Si quieres saber algo más lo que implica el trabajo previo de preparación de una novela, te invito a que leas mi artículo titulado:

El trabajo del escritor que queda oculto tras el telón.

21-06-2020. Solsticio de verano.
Finalizó el primer capítulo, el más difícil de toda novela.

09-09-2020.
Finalizada por completo la novela. Ahora toca reposo y luego una revisión final antes de proceder con el registro. Después vendrán nuevas revisiones y, una vez satisfecho, la maquetación final.

El mito griego de Astraía.

Astraía, del griego Αστραια Astraia o Αστραιη Astraiê, significa la estrellada. (También Αστραπη Astrapê, ‘relámpago’; en latín). La forma latinizada del nombre es «Astraea».

Astraía era hija del dios supremo Zeus y de Temis. En consecuencia, era una descendiente de las titánides. Durante la Guerra de los Titanes, ella permaneció fiel a su padre Zeus, mereció toda su confianza y fue la portadora de sus rayos.
Astraía se considera que fue una virgen y por ello plena de pureza e inocencia. Su madre Temis representaba la justicia divina superior. Astraía personificaba la comprensión de la justicia humana en el mundo terreno de los hombres.

Astraía fue tenida también como la última inmortal que vivió entre los humanos durante la denominada Edad Dorada de Crono. Velando por el hombre, ella fue la última de los dioses que abandonó la Tierra cuando esta se envileció con la llegada de la Edad del bronce (hacia el 5000 a. C.).

Como una muestra de su amor y por la lealtad que ella siempre tuvo a su padre Zeus, este la elevó al cielo y la situó entre las estrellas formando la visible constelación de Virgo, a fin de que todos los humanos pudieran tenerla siempre presente. La balanza que ella llevaba en las manos, para medir la bondad y la maldad en el corazón de los humanos, se convirtió en la cercana constelación de Libra. Astraía es representada como una diosa alada con una aureola brillante y porta una antorcha y los rayos de Zeus.

Astraía en la mitología Sumeria.

A la hora de analizar estos mitos es conveniente situar cada cultura cronológicamente en el tiempo. En este caso, debemos de tomar en cuenta que el Panteón Sumerio de deidades, de las que parten todas las demás, son de muchos milenios antes de la aparición de los griegos y su Olimpo. Los nombres de los dioses sumerios fueron sufriendo modificaciones por causa de las diferencias fonéticas y de los distintos significados que adoptaron en otras lengua. Tal como ocurrió luego de los sumerios con los acadios que convivieron y se mezclaron con ellos, luego los egipcios, los hititas, asirios y todos los demás pueblos y culturas que se fueron sucediendo en Mesopotamia y otras zonas.

Los griegos no se sacaron de la manga a Zeus como dios supremo, sino que fue la asimilación del dios sumerio An o Anu (en acadio), quien era el dios sumerio-acadio del Cielo, señor de las constelaciones y rey de los dioses y que vivía con su esposa la diosa madre Ki (Antu o Antum en acadio). Se lo reconocía como el padre de los dioses y el fundador de la dinastía divina. En el Panteón Mesopotámico ocurriría algo similar. En él conjugarían todas las cualidades de An y muchas más de otros dioses, centralizándolas en una sola divinidad: el todopoderoso dios Marduk, marcando así el futuro camino hacia la concepción de un dios único.

An fue una de las divinidades más antiguas del Panteón Sumerio y, por lo tanto, está incluido en la triada sumeria que da la referencia para los grandes dioses mesopotámicos. Esta tríada estaba conformada por An, su hijo Enlil Señor del viento, dios de la atmósfera y el viento, rey del diluvio y señor de los destinos, y su hijo Enki (Ea en acadio) Señor de la Tierra y dios de la sabiduría y de la medicina.

An ostentaba el poder de juzgar a los que habían cometido delitos. Era el juez de alzada, el que dirimía los conflictos en última instancia. El dios Utu, descendiente de An, era el que legislaba y hacía entrega de las leyes a los hombres.

Astraía, como diosa lunar de los sueños que velaba por la paz y el bienestar de la humanidad, era la que mediante su balanza pesaba la bondad y la maldad que había en los corazones de los hombres, y que ella analizaba mediante su amor, bondad y comprensión. Durante los sueños, ella y sus sacerdotisas las señoras de los sueños les aconsejaban e instaban a ser mejores personas.

La trama de esta novela se mueve en ese período sumerio entre el año 5874 a. C. con la diosa Amaningine Gula, y que se centraliza en los hechos que acontecen en el 4095 a. C. con la diosa Nindiala, la hija de Utu y de Nisaba, y su hija ­Astraía que tuvo con An.

No tengo la intención de apegarme a la mitología griega porque esta obra no corresponde a su época antigua, que está datada apenas desde el 1200 a. C. en adelante, ni tampoco es el propósito. Esta es una obra dentro de la mitología sumeria, una novela de ficción que me inclino a catalogar como realismo mágico. De todos modos, juego un tanto con la mitología griega, así como con la egipcia y la babilónica.

Nota: La simbología de alas y aureolas son dos atributos comunes en esas representaciones, que normalmente indican que se trata de una deidad estelar.

Tema musical que define la obra.

Esta es una grabación sonora con mejor calidad, en la que se aprecian mejor los coros, que son fundamentales para el ambiente.

Esta es una presentación en vivo de Anna Netrebko con Igor Krutoy al piano.