Cuánto has escrito en tu vida

En toda mi vida no sé cuánto habré escrito. Pero la pregunta me la han hecho amigos y también en foros de literatura. Así que, por simple curiosidad, me puse a averiguarlo, teniendo en cuenta nada más aquello que tengo publicado, que hasta la fecha en que publico esto es:

  • La mina del espíritu errante.
  • La comunión de los ángeles.
  • Amina y Záhir, dos almas gemelas.
  • Faysal Al Akram, El Jeque.
  • De gatos, trenes y dragones.
  • El hombre de la bicicleta rosa.
  • 4 cuentos sueltos.

El resultado fue el siguiente:

Por títulos: 5 novelas, 2 colecciones de cuentos + 4.
Por tomos: 8 libros. (La novela de Amina y Záhir tiene 4 tomos) (*).
El tomo de menos páginas: 184 (uno de los cuentos)
El tomo de más páginas: 828 (4 libros de estos).

Esto equivale a lo siguiente:
Formato de la página: 6″x9″ (15.24 cm x 22.86). Poco más que A5.
Páginas: 8.340
Palabras: 1.305.917
Caracteres (sin espacios en blanco): 6.033.567.
Caracteres con espacios: 7.287.753.

Tengamos en cuenta que una página tamaño DIN A4 con márgenes en 2 cm, escrita con letra de espaciado fijo como una Courrier New contendrá unos 4.155 caracteres (incluyendo los espacios en blanco).
Con letra de espaciado proporcional, tipo Garamond 13 o Times New Roman 12, hay unos 4.500 caracteres, incluidos los espacios en blanco.

En consecuencia, esos 7.287.753 caracteres equivalen a escribir 1.620 paginas de texto sin separación de párrafos ni líneas en blanco y a interlineado sencillo (más de tres resmas de folios Din A4).

A esto me faltaría por sumarle 1.309.380 caracteres que ya llevo de la novela  “Amanón, el espíritu de la selva”, que estoy escribiendo para completar la trilogía Almas Gemelas. También los cuentos que no he publicado más los poemas. Ya puestos en esto, para contabilizar mi producción como escritor “público” tendría que añadir los casi mil artículos publicados en mis blogs.

Por supuesto, las estadísticas han de entenderse de la mejor forma, sobre todo las de esta clase.  La cantidad de páginas dice muy poco, a la hora de hablar de la extensión de una novela, ya que un diálogo puede ocupar 20 líneas o tan solo parte de una. Por ejemplo:
—¿Qué te pareció?
—Bien.
—No lo sé —dijo el otro.
—¿Pero estamos de acuerdo?
—Sí.

De igual manera ocurre con la cantidad de caracteres cuando se incluyen los espacios en blanco. Un espacio en blanco entre dos palabras no es algo que hayas escrito, aunque sí que es una tecla más que has tenido que pulsar, suponiendo que sea en un ordenador o máquina de escribir. Pero es la medida que se utiliza para calcular lo que un texto ocuparía en una página de tamaño determinado.
Para referencia de lo realmente escrito es mejor agarrar la cantidad de caracteres sin espacios. Esa es la parte que uno ha creado, lo escrito.

La cantidad de palabras es igual de referencial, por no decir anecdótica, porque se cuenta tanto una conjunción “y” como un artículo “el” (es decir, palabras de una o dos sílabas), igualándolas a una palabras como Nabucodonosor, otorrinolaringólogo o Constantinopla.

A la hora de evaluar a un escritor y su trabajo hay otro factor estadístico de sumo interés, que es la cantidad de palabras diferentes que utiliza. Y digo la cantidad que utiliza, no las que sabe, porque está demostrado que conocemos muchas más palabras de las que usualmente utilizamos. Pero esta estadística también es meramente ilustrativa, ya que no importa tanto la riqueza de tu vocabulario ni cuántas palabras utilizas en tus escritos, sino la habilidad, precisión, claridad y belleza con que las utilizas.

Hablar sobre este tópico sería bastante largo, asi que al lector lo remito al artículo de Carlos Rehermman, un escritor que ya lo ha escrito y le gusta contar palabras. El tomó como referencia a Shakespeare, sobre quien ya se ha escrito de todo y nunca será suficiente, por lo que parece.

¿Y tú cuánto has escrito?

(*) No estoy tomando en cuenta aquí los cuatro cuentos que no están publicados en formato impreso: El coleccionista de estrellas, La procesión va por dentro, Por el amor de un perro supera la anorexia, La loca de la plaza Candelaria.

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