Astraia

Como ya he mencionado al hablar de la novela «La comunión de los ángeles», esta nueva, «La quinta novela», cuyo título prefiero no adelantar y que denominaré Astraia, por los momentos, se tratará de una precuela de la saga. Transcurrirá entre el 3500 y el 5000 a. C. principalmente en Egipto, y tratará sobre la reina más joven y poderosa que tuvieron las místicas que conformaban la «Gran Hermandad de las Señoras de los Sueños». Una reina guerrera que logró evitar la aniquilación sistemática de todas ellas al enfrentarse al eterno Erra, el dios del caos y de la guerra, el destructor, el 13 tenebroso. Quienes se hayan leído la tetralogía, particularmente a «Amanón», sabrán a quién me estoy refiriendo.

En mi novela de «Amina y Záhir, dos almas gemelas», ya mencioné las múltiples dificultades a las que me enfrenté y las investigaciones y cursos que tuve que realizar para escribir los cuatro tomos que la componen. Creí que jamás me tendría que enfrentar a dificultades semejantes.

Eso fue hasta que me encaré con los dos tomos de «Amanón el espíritu de la selva», la última parte de la tetralogía. El reto fue muy arduo, a un nivel difícil de imaginar para quien lea la novela. Pero la habilidad del escritor está en hacerlo aparecer sencillo y natural para el lector, por muy difícil que haya sido escribirlo. Algo que aprendí en el proceso es que mientras mayor es el reto y las dificultades encontradas, mayor será la satisfacción de superarlas.

Ahora, por lo que ya voy viendo a través de las avanzadas notas que llevo y de lo que voy encontrando en mis búsquedas e investigaciones, «La quinta novela, la hija perdida» será la más difícil y compleja a la que me habré enfrentado para escribir. Estoy seguro de que las señoras de los sueños me inspirarán, tal como lo han hecho hasta ahora desde que decidieron que yo podía hablar sobre ellas.