Astraia

Como ya he mencionado al hablar de la novela «La comunión de los ángeles», esta nueva, «La quinta novela», cuyo título prefiero no adelantar y que denominaré Astraia, por los momentos, (definitivamente) se tratará de una precuela de la saga.

Transcurrirá entre el 5000 y el 3500 a. C. principalmente en Egipto, y tratará sobre la reina más joven y poderosa que tuvieron las místicas que conformaban la «Gran Hermandad de las Señoras de los Sueños». Una reina guerrera que logró evitar la aniquilación sistemática de todas ellas al enfrentarse al eterno Erra, el dios del caos y de la guerra, el destructor, el 13 tenebroso y tantos otros nombres por los que fue conocido en los diferentes lugares y momentos históricos. Quienes se hayan leído la tetralogía, particularmente a «Amanón», sabrán a quién me estoy refiriendo.

Estará bien sazonada de semidioses y de dioses venidos de las estrellas. ¿Qué menos para la época, verdad? ¿O tendría que decirles alienígenas ancestrales?

En mi novela de «Amina y Záhir», ya mencioné las múltiples dificultades a las que me enfrenté y las investigaciones y cursos que tuve que realizar para escribir los cuatro tomos que la componen. Creí que jamás me tendría que enfrentar a dificultades semejantes.

Eso fue hasta que me encaré con los dos tomos de «Amanón» el espíritu de la selva, la última parte de la tetralogía. El reto fue muy arduo, a un nivel difícil de imaginar para quien lea la novela. Pero la habilidad del escritor está en hacerlo aparecer sencillo y natural para el lector, por muy difícil que haya sido escribirlo. Algo que aprendí en el proceso es que mientras mayor es el reto y las dificultades encontradas, mayor será la satisfacción de superarlas.

Ahora, por lo que ya voy viendo a través de las avanzadas notas que llevo y de lo que voy encontrando en mis búsquedas e investigaciones, «La quinta novela, la hija perdida» será la más difícil y compleja a la que me habré enfrentado para escribir. Estoy seguro de que las señoras de los sueños me inspirarán, tal como lo han hecho hasta ahora desde que decidieron que yo podía hablar sobre ellas.

ACTUALIZACIÓN 28-05-2020.

!La terminé!
Finalmente, luego de tres años, he logrado finalizar toda la línea genealógica y espacio-temporal de la novela con sus secuencias y personajes principales y algunos secundarios. Los de reparto ya irán saliendo a medida que se necesiten. De esos no hay que ocuparse por adelantado.

Escribir una novela es nada. Bueno, al menos para mí. Lo verdaderamente complicado es preparar todo lo que necesitas hasta tenerla completamente clara en tu mente. Y por clara me refiero no solo a las situaciones, sino a los protagonistas y a los personajes principales. Cuando puedas ver de cada uno su personalidad, su caracter, sus tics, manías, manera de caminar, de hablar, de comportarse; sus expresiones idiomáticas particulares y demás características que definen e individualizan a una persona.

Esta vez se complicó muchísimo más que en otras novelas debido a los lugares donde transcurrirá y a las épocas tan lejanas. He tenido que investigar todo el panteón de dioses egipcios, babilónicos y sumerios. Además del vocabulario sumerio, acadio, babilónico y egipcio para los nombres adecuados, que no son Juan, Manolo, Ernesto y ni siquiera Truman, John, Elvis o Maquiavelo.

A eso tengo que añadir las investigaciones y largas lecturas sobre la mitología específica y sobre arqueología de las ciudades y zonas de mi interés. También la preparación de los efectos especiales. Y eso no se hace en un par de meses.

Además de leer (o de releer, porque algunos de esos libros ya los leí en mi juventud), en algunos casos, textos de la India que tienen miles de años, como el Mahabaharata, el Ramayana, el Kiratarjuniya, e incluso el Samarangana. En ellos describen naves voladoras de formas colores y tamaños muy diversos a las cuales llaman vimanas o pushpaka, además de luchas entre ellas, rayos láser y de plasma e incluso bombas nucleares.

Me divertí algo más con películas como «Inmortals» (inmortales) (2011 dirigida por Tarsem Singh), la de «Dioses de Egipto» (2016 dirigida por Alex Proyas) y algunas otras más de corte similar.

Menos mal que no he tenido que ocuparme del casting. Ya luego me iré metiendo con la banda sonora.

En fin, que la trama ya se encuentra bien urdida y lista como para comenzar a darle a las teclas. Cuándo comenzaré a darles es otra cosa distinta.
Si quieres saber algo más lo que implica el trabajo previo de preparación de una novela, te invito a que leas mi artículo titulado:

El trabajo del escritor que queda oculto tras el telón.

ACTUALIZACIÓN 21-06-2020. Solsticio de verano.
Finalizado el primer capítulo, el más difícil de toda novela.

ACTUALIZACIÓN 09-09-2020.
Finalizada por completo la novela. Ahora toca reposo y luego una revisión final antes de la maquetación. No es muy larga. Anda por las 370 páginas.